Hace un mes que estoy solo

Maldita Hipster Tacaña

La Kata se fue un lunes como hoy hace cuatro semanas. No tenía muchas cosas aquí, su mochila se balanceaba medio vacía en su espalda y de ese momento triste, conmigo de pie en la puerta actuando ofendido y autosuficiente, solo recuerdo sus piernas pálidas y delgadas, los bototos enormes y el short jeans con las perneras arremangadas.

Ella dormía en la pieza de al lado, pero algunas noches venía a visitarme. Su piel cálida y egoísta, sus manos tiernas recorriendo mi pecho, me hacen extrañarla cada vez que despierto con frío. Fueron tres meses fabulosos en los que recordé que soy hombre y que la felicidad es posible.

Una vez fui a su cama, imaginando que podía recurrir a su calidez de la misma manera que ella usaba mi exceso de energía, pero me echó a gritos, ofendida. La Kata era una mina egoísta, los colores del mundo se dividían según su prisma y yo estaba para servirla.

El trato era que ella pagaba los gastos comunes y yo me hacía cargo del arriendo. Y como decíamos en mi casa, cada uno mataba su chancho. Solo así yo podría sobrevivir a este año de vacas flacas. Pero la Kata se comía mis reservas de arroz y fideos, y tenía el refrigerador lleno de zapallos italianos y lechugas. Comida para lagartijas anoréxicas.

Al final tuve que pedir un préstamo para pagar las compras del supermercado y ése fue el primer síntoma. Cuando le pedí a la Kata que no se comiera mi comida, se ofendió, se humilló, que quién era yo para insultarla así. Dijo que se iba a marchar y yo no la detuve. Al final se fue, hace cuatro semanas. Y lo único que recuerdo son sus piernas flacas, sus piernas pálidas y suaves abrazando mi cuerpo algunas noches afortunadas.

Y se fue sin pagar los gastos comunes del último mes. Estoy en problemas.

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One Response to “Hace un mes que estoy solo”

  1. Fer says:

    Muy lindo

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