El aviso lleva un tiempo pegado en un poste a la salida del metro. A veces me detengo a mirar si alguien se interesa y me emociono cuando una chica se detiene a leerlo. No me produce nada ver a un tipo que lo revisa, y menos si anda disfrazado de hípster tercermundista. Ya no confío en esa gente, no después de la Kata.
Cuando se trata de alguien vestido de terno o con traje de ejecutiva, me asusto. Esa gente esforzada que trabaja en horario fijo y sale temprano en la mañana al gimnasio o a trotar, esa gente estructurada… me aterra. Sobre todo porque sé que no les va a gustar vivir conmigo. Y porque algunos que he conocido, se enloquecen el fin de semana, algunos comienzan incluso el jueves. Y son el tipo de gente que no te deja dormir con su hueveo nocturno.
La verdad es que en este barrio solo hay hípsters y ejecutivos. El resto de la fauna solo va de paso.
Desde que pegué el aviso hasta hoy solo recibí una llamada. Y preguntaron por la señora Tina.
Tags: Departamento
