Es mujercita y se llama Amanda. Todavía falta para que nazca, en septiembre llegará a zapatear en mi alma la princesita. Por mientras me la imagino enojona y mandona. No sabe na, que no seré un padre de esos que dicen que bueno a todo.
Quiero que sea feliz, nada más. Que tenga la información que importa cuando la necesite, y que la vida no la pille pajareando. Que se enamore, que pololee harto, na que enamorarse de un puro pelotúo para toda la vida. Después cuando haya reconocido el valor de la independencia y de la compañía deseada, pues ahí que conviva o se case o cualquier variable responsable. Solo me importa que sea feliz.
Por ahora mi única preocupación real es que no me falte la plata, para que a ella no le falte nada. A mi Amanda.


