LAS AMIGAS DE HELENA

 

SALA TANATORIO-INT. DÍA

En la sala de un tanatorio. Todos visten de negro. Las habituales caras de aflicción y pesar. Hay una sala anexa con la puerta abierta. Se ve un ataúd. En la sala de visitas hay un marco con una foto de la difunta. Es una chica joven no muy sonriente.

ÁNGELA (30) está frente a una mesa con comida y bebida. Espera unos segundos y alarga la mano para coger un emparedado. DIANA (30) que la ha estado mirando con ojos retadores mientras se acercaba  a la mesa le pega una palmada en la mano a modo de reprimenda.

DIANA

Pero bueno, ¿es que no puedes esperar?  Nadie está comiendo.

ÁNGELA

              No creo que a Helena le importe que empiece. Quiero decir… Llevo siete horas sin probar bocado. Estoy desmayada.

Diana se la lleva del brazo. Ángela protege su emparedado protectoramente. Se dirigen a donde hay un grupito de tres personas apartadas. Ángela muerde el emparedado.

ANDRÉS (31) está ojeando un periódico. SILVIA (30) mira su móvil. SANDRA (30) se mira los zapatos.

SANDRA

Ffff, esto es un coñazo, Oye, ¿cuándo nos podemos ir?

DIANA

Acabas de llegar, ¿has saludado ya a su madre?

SANDRA

                   Me da una pereza que no veas. Nunca he tragado a esa mujer, ¿y ahora sólo   porque esté triste le tengo que hacer buena cara? Yo con la falsedad no puedo. Andrew, ¿me llevas a casa?

SILVIA

Me alucina tu sensibilidad, Sandra.

ANDRÉS

         (sin levantar la vista del periódico)

Aquí no pone nada de Helena.

Silvia enseña el móvil.

SILVIA

Pues yo no tengo cobertura 3G. Esto es una cueva.

Diana se acerca más y estrecha el círculo.

DIANA

Yo lo he visto en las noticias. La china ha confesado.

SILVIA

Japonesa.

DIANA

¿Qué?

SILVIA

Que es japonesa. Bueno en realidad española. Que ha nacido aquí.

SANDRA

             Eso no es ser española, por mucho que haya nacido aquí. No hay más que verle la cara.

SILVIA

Sí es española. Tan española como tú, bonita. Por mucho que te joda.

SANDRA

              (levantando la voz)

Y una mierda.

Una mujer se gira y les hace chitón con mala cara.

ÁNGELA

              (comiendo el emparedado)

¿Entonces qué ha dicho la… japonesa?

DIANA

Pues tan fresca ha dicho que le puso veneno.

SILVIA

Pero, ¿por qué?, ¿un crimen sentimental? ¿Una venganza?

DIANA

              Qué va. Una cuestión práctica. Pues porque se estaba cargando su negocio. Y además ha dicho que es lo mismo que cuando tienes una rata que se te come las provisiones, pues tienes que matarla.

ÁNGELA

En eso tiene razón, ¿no?

Ángela se aleja en dirección a la mesa de comida.

ANDRÉS

Vamos que casi fue en defensa propia.

SANDRA

Es que los chinos son así de chungos.

SILVIA

No es china.

DIANA

No empecéis.

SILVIA

Pero no me extraña, tampoco. Helena comía como un caballo.

SANDRA

Así se estaba poniendo, os habíais fijado, ¿no?

                      DIANA

                    Pues se ve que iba todos los días al buffet japonés con cheques del trabajo. Y no paraba de pedir. Día tras día.

ANDRÉS

¿Os acordáis en su cumpleaños que ya nos llevó?

SILVIA

Sí. Ese cumpleaños fue un muermo.

Ángela vuelve con dos empanadillas pequeñitas en la mano.

ÁNGELA

                                ¿Del japonés habláis? A mí no me gustó. Todo el rato arroz blanco y salmón. Yo eso me lo como en mi casa.

SANDRA

                                 Yo fui con ella un día entre semana. Y la verdad es que pasé              vergüenza. Si no pidió 12 veces sashimi, no pidió niguna. Y la verdad es que la camarera la miraba mal y le preguntaba “¿Otra vez?”,y ella seguía y seguía.

SILVIA

A lo mejor te llaman como testigo.

SANDRA

A mí si no me pagan… y no pienso testificar a favor de la china. Espero que la frían.

SILVIA

Aquí no hay pena de muerte, ya te gustaría.

DIANA

Así que la envenenó porque le estaba saliendo cara ya…

ANDRÉS

Un poco radical, podría haberla echado y punto.

SILVIA

Helena era muy lista. Seguro que se acogía a la letra pequeña. Sabía buscarle la punta a todo.

DIANA

Sí, era un poco jeta.

ÁNGELA

Es que un salmón de esos grandes debe de costar un riñón. Y uno tras otro. ¿Los japoneses son los que matan focas?

SANDRA

(quitándole una miguita a Ángela)

Sí. Ten cuidado.

Se quedan en silencio mirando a un grupo de personas que hablan entre ellas. Entra en la sala con paso resuelto una mujer rubia muy atractiva. Se pone a hablar con un grupo. Andrés hace un gesto admirativo.

ANDRÉS

¿Quién es la rubia?

SANDRA

Ni idea. No me gustan sus zapatos.

ÁNGELA

Yo lo sé.

Todos la miran. Ella no dice nada.

DIANA

¿Vas a decírnoslo?

SANDRA

Sí, anda y te daremos una galletita.

Silvia le da un codazo.

ÁNGELA

Es su psiquiatra.

DIANA

¿Psiquiatra?

SANDRA

¿Que iba a una loquera?

ANDRÉS

Yo también me volvería loco si esa me tratara. Está cañón.

SANDRA

Listo, que has de estar loco primero para que te vean.

SILVIA

La gente que va al psiquiatra no está loca. Hay muchos motivos para ir que no son patológicos.

SANDRA

¿Tú vas?

SILVIA

¡No!

DIANA

¿Helena iba al psiquiatra?, ¿cómo lo sabes?

ÁNGELA

Me lo contó.

SILVIA

¿Y por qué iba?

ÁNGELA

No me lo contó.

ANDRÉS

Si queréis yo se lo pregunto.

Las chicas lo miran con extrañez.

ANDRÉS

A la rubia, digo.

DIANA

No te diría nada. Secreto profesional.

SILVIA

Yo la verdad es que la notaba muy extraña. Aunque siempre fue algo rara, eso ya lo sabemos.

SANDRA

Es que Helena siempre estaba amuermada. A mí me deprimía salir con ella. Siempre quejándose por todo.

SILVIA

Es verdad. Todo lo veía negro.

SANDRA

Que si tengo un trabajo de mierda, que si vivo en un pueblo,  que si no tengo pareja.

Diana y Silvia se lanzan una mirada significativa.

DIANA

No era muy optimista. No aceptaba la realidad.

SANDRA

Ella creía que iba a ser importante y no. Fíjate, yo creo que si no la hubieran envenenado se habría suicidado. Daba el tipo. Y lo pensáis todos.

Se vuelven a quedar pensativos. Sandra saca de su bolsito un móvil.

SANDRA

Bueno. Yo me voy a mear y a llamar a Hugo. A ver si me saca de aquí o acabaré pidiéndole cita a la rubia.

Sandra se va. Todos siguen en silencio. Al cabo de un rato, Diana se decide a hablar.

DIANA

Que levante la mano quien sepa lo de Hugo.

Todos levantan la mano. Se ríen.

SILVIA

Creo que Sandra es la única que no lo sabe.

ÁNGELA

A mí me lo contó Helena.

SILVIA

Yo los vi en el centro. No eran nada discretos.

DIANA

Pues Hugo podría haberse pasado.

ANDRÉS

A los tíos nos dan más palo estas cosas. Y con la novia aquí.

SILVIA

No creo que Helena hubiera dicho nada…

DIANA

Pero como llevaba ese rollito de mosquita muerta, quién lo iba a imaginar.

SILVIA

No te podías fiar de ella.

ANDRÉS

Esas son las peores.

Dos mujeres se acercan al grupo. Una es una señora muy anciana que va llevada del brazo por otra más joven.

MADRE HELENA

Y estos son los mejores amigos de tu nieta, mamá. Desde el cole.

La anciana se agarra a Diana, emocionada.

ABUELA

Bonitos, gracias por venir.

Los chicos arropan a la mujer y se acercan afectuosamente

DIANA

Era nuestra mejor amiga.

ANDRÉS

La echaremos de menos.

SILVIA

La queríamos mucho.

 

 

 

 

 

 

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